lunes, 18 de enero de 2021

LOS PARTIDOS SE SUICIDAN

 LOS PARTIDOS SE SUICIDAN

Por: Luis Alberto Sánchez (*)

La circunstancia de haberse producido un malentendido en el seno del Partido Aprista Peruano, famoso por su disciplina y su unidad, mantenidas indeclinablemente durante más de 40 años, ha hecho pensar a muchos que la hora del APRA habría pasado o que la amenaza la muerte por división: vaticinio excesivo.

Es un hecho que, por lo menos durante 20 años, el APRA fue perseguida a muerte en el Perú y que la misma vida de su fundador y jefe Haya de la Torre estuvo en serio peligro. Es también un hecho que alrededor de 5 mil apristas fueron asesinados públicamente en las jornadas de 1931-33. Sin embargo éstos y otros intentos de persecución y de corrupción no lograron tener éxito. El APRA creció hasta llegar a triunfar en 1962 y también en 1978. El declive posterior es efecto de una coyuntura intempestiva: la muerte de su jefe y la diáspora provisional de algunos de sus principales seguidores.

En realidad, hay que repetirlo, a los partidos fuertes ideológica y estructuralmente, no los matan la persecución ni las infiltraciones, los partidos fuertes mueren por suicidio, es decir, por acciones u omisiones de sus propios miembros como ha ocurrido en varios casos en América. Quisiéramos referirnos a uno de esos casos: el radicalismo argentino.

Hacía 1890, Leandro S. Alem fundó en Buenos Aires el partido llamado Unión Cívica. Tenía por objeto rescatar de manos de la oligarquía porteña el poder a que tenían derecho los hombres de clase media, los hijos de la vasta inmigración extranjera. Alem fracasó en el intento de tomar el poder por la fuerza y orientó su partido hacia la espera fecunda. Un pariente suyo, Hipólito Irigoyen, maestro de escuela, quiso dar un sesgo más violento al partido y fundó la fracción Cívico Radical. Era 1896: Leandro Alem convocó en su domicilio, una noche, a sus mejores amigos. Les esperaba un mensaje, pero Alem había salido hacia el club. No llegó: se pegó un tiro dejando un testamento político en el cual se vierten palabras reveladoras, por ejemplo: La Unión Cívica se rompe pero no se dobla y adelante los que quedan. El partido no sucumbió; sí, su fundador; pasaron los años, y sólo en 1912 se promulgó la ley estableciendo el voto secreto que en 1916 llevó al gobierno al partido radical.

La Política Radical había sido la de abstenerse sistemáticamente mientras no hubiera voto secreto. El gobierno Radical fue alcanzado por Hipólito Irigoyen quien gobernó hasta 1922, y después lo siguió Marcelo De Alvear, quien en 1928 fue seguido nuevamente por Irigoyen. Pero se creó otra división: la de los personalistas, con Irigoyen, y las de los antipersonalistas aristocratizantes, con Alvear. En estas condiciones ocurrió el golpe de estado de 1930. Empero en 1938 hubo un nuevo repunte radical y otro en 1958. Mas ya la demagogia peronista había copado los estratos sociales más bajos e inaugurado una política social que, buena o mala, no había sido practicada por el radicalismo más político que social. Con todo el partido radical subsiste, pese a sus 2 intentos de suicidio: uno con Alem y otro con el retorno de Irigoyen, demasiado viejo ya para encarar la nueva realidad.

Igualmente el partido liberal colombiano estuvo a punto de suicidarse cuando, en 1946, soportó la división entre Gabriel Turbay y Gaitán. Acción Democrática de Venezuela estuvo al borde del suicidio cuando en 1968 encaró la escisión encabezada por Beltrán Prieto. Los ejemplos podrían multiplicarse.

Es evidente, pues, que los partidos no mueren de muerte natural sino por suicidio, y la división es una forma de suicidio. Evitarla resulta una práctica sagaz, que ningún partido debe olvidar, mucho menos el APRA que tributó culto permanente a la unidad monolítica de que fue expresión y jefe Haya de la Torre. Tal circunstancia obliga a pensar que las actuales dificultades apristas deberán solucionarse en un franco retorno a esa unidad, y que, por experiencia propia y ajena, ese partido sabe de la autenticidad del mensaje final de Haya: Unidos lo podemos todo; desunidos no podremos nada. Los apristas deben tener grabado en el fondo de sus conciencias este mandato imperativo del viejo y gran luchador, cuya sombra se extiende no solo sobre su partido, sino sobre la obra democrática de su país y aun de América.

Es un hecho lo último. Nuestros países requieren para su desarrollo total no solamente enriquecer sus respectivas infraestructuras, sino también sus estructuras y sus superestructuras; la política es una de éstas.

No siempre se comienza por la infraestructura, la educación, por ejemplo, resulta estructural y al mismo tiempo forma parte de la infraestructura de una nación bien concebida y desarrollada; la política también. Una república sin partidos coherentes y vigorosos resulta una provocación a la anarquía y, por tanto, al desborde de otros intereses sobre ella. Los partidos políticos bien organizados estabilizan a las sociedades, son un muro de contención a los desbordes del poder público, agrupan a la civilidad y preservan de los excesos de las Fuerzas Armadas, son el alimento y el objetivo de la democracia. De consiguiente, la unidad de los partidos es tan necesaria que, como muestra, en el Uruguay la ley permitía la fragmentación partidaria, pero no admitía la de los lemas, y así todas las variantes del Partido Colorado o del Partido Blanco tenían actividad y representación como unidades, pero el lema predominaba sobre sus variedades dando solidez al régimen democrático. El interés nacional y, aún más continental en torno de las actuales y pasajeras peripecias del APRA es una confirmación de lo dicho. No se puede jactar de ser democrático y buscar la ruptura interna de los factores fundamentales de la democracia, como son los partidos políticos. En el caso del APRA, perdido el cayado del pastor, se están gestando nuevas formas estructurales y, sin duda, un sistema plural, parecido al colegiado, como es el que adoptó Yugoslavia después de la muerte de Tito y, en parte, España, después de la muerte de Franco. A falta de una voluntad poderosa y única se impone la vigencia de varias voluntades convergentes y disciplinadas, constituidas en un bloque unitario equivalente a una personalidad. De no hacerlo así, la behetría pondría fin a quien la padeciera con grave daño para los émulos, vecinos y copartícipes en la vasta empresa de restablecer o crear una democracia auténtica.

(*). “CARETAS” N° 631. 12/01/81

miércoles, 18 de marzo de 2020

ESPACIO TIEMPO HISTORICO

ENTREVISTA SOBRE EL LIBRO ESPACIO TIEMPO HISTORICO

CARLOS LÚCAR
1.    Se cumplen 80 años del libro Espacio - Tiempo Histórico de Haya de la Torre, ¿nos recuerda alguna circunstancia de su publicación?
ETH
Para el año en que se publicó la primera edición completa, pues dos años antes habían aparecido dos ediciones periodística, el libro contenía ya los pies de página que vemos hoy, y su autor tuvo que trabajar en las oficinas de Harold Lasky y Paul Lafargue, los dos yernos de Carlos Marx en la Escuela de Economía de Londres (entre 1924 y 1925). Pero cuando aparece la edición definitiva, el líder vive a salto de mata en Lima, perseguido por la dictadura de Benavides.
2.    Brevemente, ¿Cuál es la concepción del libro Espacio – Tiempo Histórico?
ETH es el primer libro totalista del Siglo XX. Consiste básicamente en la demostración de que los principios de la física pueden aplicarse al estudio, al análisis de los procesos de la historia, no sólo como una metáfora, sino que es posible escudriñar fórmulas que hagan posible entender en profundidad los cambios que se realizan en dichos procesos. Es aún temprano, pero conviene ir pergeñando ese instrumento. Durante sus años de ideólogo, VRHT adoptó inclusive el concepto indeterminista para enfrentar al marxismo ortodoxo, mucho antes de la Escuela de Franckfurt y los ideólogos franceses del Siglo XX.
3.    En el contexto actual, ¿Qué vigencia tienen sus planteamientos?
La vigencia de ETH es indiscutible. Veamos cómo es que en las mallas curriculares de las universidades europeas aparecen análisis que vinculan la física con la historia, algo que VRHT comenzó hace casi 90 años en Berlín, junto a Alfonso Goldschmidt y el mismo Albert Einstein, en sus encuentros en la casa de aquél en Charlotenburg, 1929. A esas tertulias VRHT llevaba ya sus teorías de las vinculaciones causalistas de historia y ciencia. Actualmente, en el mundo se busca esa relación, algo de lo que VRHT es visionario.



martes, 28 de enero de 2020

EL APRISMO COMO ESPÍRITU


EL APRISMO COMO ESPÍRITU

Por: Manuel Seoane Corrales
Nuestro partido no limita su esfera de acción a la coincidencia ideológica. Toma al hombre en su integridad. Es decir que no le basta la homogeneidad de opiniones político sociales, sino que procura la unidad en el espíritu, en la conducta, en la vida.
En este país enfermo de excepticismo, de molicie, de viveza criolla, es necesario resucitar un sentido varonil y nuevo. Los peruanos suelen ser pesimistas, indiferentes. Por entre esas blandas filas se abren paso los audaces, los timoratos, los oportunistas. Esto explica los desgobiernos del pasado y ciertas candidaturas presentes. Nosotros significamos una nueva conducta, una nueva actitud. Queremos adecentar la política, ha dicho Haya de la Torre. Es decir, queremos que la política no sea un tráfico, un tablado de demagogias, una sociedad de asalto al presupuesto, sino una hermosa empresa colectiva para el bien del país.
Para realizar esta empresa renovadora no basta, repetimos, la coincidencia en los programas. Es preciso, ante todo, un limpio sentido de la acción personal, una noble-vocación para el bien. Por eso los apristas somos, ante todo, una fraternidad. Nos sentimos hermanos en una causa de justicia. Los peligros de ayer y las asechanzas de hoy han hecho que nuestras filas respondan también a un recóndito imperativo de hermandad. Dentro de nuestras agrupaciones los hombres somos hermanos. Nos interesan los compañeros no tanto como electores, sino como individuos. Por eso el aprismo abarca también el consejo sincero, la orientación en la conducta. Todos y cada uno de los apristas somos cordiales centinelas y mutuos apoyos en esta obra gigantesca.
Consiguientemente nuestros locales no solamente se preocupan de inscribir ciudadanos, sino de sembrar ideas, de enseñar con el ejemplo y con la acción. Las Universidades Populares que han comenzado a funcionar en algunas partes armonizan su esfuerzo con las bibliotecas, las secciones femeninas, las secretarias de disciplinas y con esa atmósfera de optimismo y renuevo que flota en todas nuestras reuniones.
Y esta es, sin duda, una de nuestras mejores contribuciones al presente político del país. Vencedores o vencidos habremos dado el ejemplo de un partido de desinterés, edificado alrededor de principios socialistas y con el esfuerzo heroico de todos y cada uno de sus afiliados.
Y quedará una corriente de auténtica vitalidad. Los apristas seremos siempre nuevos en el sentido humano, es decir hombres limpios de toda pasión inferior, abiertos a toda sugerencia, optimistas y decididos. Es decir, constituiremos una fraternidad vigorosa que dará nuevas notas de virilidad en este ambiente enfermizo del país. Nuestra renovación no sólo será política. Será también renovación espiritual.

La Tribuna, 5 de agosto de 1931.


miércoles, 31 de julio de 2019

LA ÚNICA CONSTITUCIÓN: 1979

La única Constitución: 1979

                                                                                                        Por: Javier Valle Riestra  (*)
Valle Riestra
El Tribunal Constitucional, en la sentencia del 10 de diciembre de 2003, recaída en el caso Borea y cinco mil ciudadanos (Expediente 0014-2003- AL/TC), legitimó la Carta de Haya de la Torre con la siguiente argumentación que resumimos:
A) Que quienes impulsaron la creación de la Constitución de 1993 carecían de legitimidad y que su propósito era camuflar el nefasto golpe del 5 de abril de 1992.
B) Que dicho acto fue un delito contra los poderes del Estado y el orden constitucional.
C) Que dicha Constitución de 1993 generó corrupción generada por el uso arbitrario del poder.
D) Que la elección del CCD fue obtenida por coacción y con visos de fraude.
E) Que la ratificación en referendo del texto aprobado por el CCD resulta dudosa y, por lo tanto, cuestionable el origen de la Constitución de 1993.
F) Que la elección del CCD y el referendo carecían de garantías y libertades mínimas.
G) Que el Ministerio Público debería promover denuncia penal contra todos los sujetos que por acción u omisión hubieran contribuido dolosamente a delitos contra la voluntad popular.
H) Que la única Constitución no promulgada por el militarismo ni por golpes de Estado es la de 1979.
I) Que fue expedida por la propia Asamblea Constituyente y publicada por el presidente Belaunde.
J) Que no se cuestiona la legitimidad de la Carta de 1979 y que todas las demás tienen un déficit de legitimidad de origen. Y que por ejemplo la Carta de 1860 fue sancionada por un Congreso ordinario que se arrogó facultades constituyentes.
K) Que debería aplicárseles a los golpistas el artículo 307° de la Constitución política de 1979, que es precisamente el artículo que declara invulnerable dicha ley de leyes. Y que si sobrevive, sobrevive con todo el texto constitucional. Dicho numeral está inspirado en el artículo 136 de la Constitución mexicana de Querétaro.
Por ello, no existe más Constitución en el Perú que la de 1979, que es la que vale aunque no sea obedecida, y su artículo 307° permite esa vigencia en tanto y cuanto no se derogue a través de los medios que ella misma dispone. Dura lex sed lex. Dura ley es la ley.

(*) En "La Tribuna"
      Expreso (30/07/2019)



domingo, 7 de abril de 2019

25 AÑOS DE LA PARTIDA DE LAS

ENTREVISTA: TITO LIVIO AGUERO VIDAL

"LAS reivindica la literaturas orales y las no habladas en español lo que lo lleva sostener que en las sociedades precolombinas existía ya una literatura" 


TITO AGUERO VIDAL
Este 6 de febrero se han cumplido 25 años del fallecimiento de Luis Alberto Sánchez, ¿Cómo valorar el legado que nos dejó este intelectual peruano? 

LAS fue una persona multifacética que se dedico a trabajar en varios espacios, tanto nacionales como latinoamericanos, y en todos ellos destaco nítidamente: periodista, catedrático, funcionario universitario (tres veces Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos), crítico literario, escritor, editor, parlamentario, político (aprista), conferencista, orador, historiador, etc. No obstante, si tuviéramos que precisar su legado yo diría que son básicamente tres: uno, en la historiografía latinoamericana; dos, en crítica e historia literaria latinoamericana y; tres, en la crítica e historia literaria peruana. 

Luis Alberto Sánchez fue uno de los más fecundos que tuvo el país en cuanto a la producción literaria, ¿De cuántos libros escritos estamos hablando y cuáles cree que son los más importantes de resaltar? 

Una vez, contaba LAS, que el famoso editor peruano Pablo Villanueva, le comentó su deseo de publicar sus “Obras Completas”, pero esta idea es sin duda difícil de materializar y la razón es sencilla por la inmensidad de su producción pues si hay un peruano que sobresalió por la inconmensurabilidad de sus escritos fue sin duda LAS. Mencionemos solamente sus artículos periodísticos en los principales periódicos y revistas del Perú y de América Latina, especialmente Buenos Aires, Santiago, México, Caracas y Bogotá; así como también su duro exilio por razones de su militancia política que hizo que muchos de sus escritos fueron prohibidos en el Perú. Sin embargo, ha habido dos intentos de presentar una bibliografía de LAS: el primero de Vidal Galindo Vera (Contribución a la bibliografía de Luis Alberto Sánchez. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1963. 181 pp.) y otro el de Hugo Vallenas Malaga (LAS. Guía Bibliográfica. Lima: Pachacútec, 1994. 32 pp.). 

El “conversatorio universitario” constituido en 1919 y al que perteneció Luis Alberto Sánchez, ¿Qué nos puede referir al respecto? 

El Conversatorio Universitario fue la insurgencia en el espacio historiográfico de una nueva generación de historiadores sanmarquinos que si bien en sus inicios pudo ser interpretado como seguidores o continuadores de la generación arielista o novecentista, especialmente de José de la Riva Agüero, con el pasar de los años va presentando toda una nueva propuesta historiográfica especialmente en los casos de LAS y Jorge Basadre que intentan escribir una historia social de la literatura peruana y una historia social de la República. Con lo que la historia del Perú ya no era historia de grandes personajes o individualidades o una historia simplemente política o militar. Lo que determinó una novísima conceptualización de historia y literatura que abarcaba no sólo el hecho histórico y literario sino también componentes geográficos, sociales, culturales, sociales, económicos, etc. Además, a diferencia de lo que habían escrito los historiadores peruanos tanto LAS como Basadre pensaron en estudios que abarcaban grandes períodos de tiempo. (La literatura peruana y Historia de la República). Mientras que Raúl Porras Barrenechea y Jorge Guillermo Leguía buscan a través de las biografías históricas presentar un nuevo tipo de Biografías, distintas a las biografía propias del romanticismo o de las que siguen los preceptos de Ralph Waldo Emerson o Thomas Carlyle, que tuvieran en cuenta el escenario y el tiempo en el que aparecen estos biografiados (influencia de Hipólito Taine) y en el caso de Leguía le agrega la temática psicológica. Por eso se puede sostener que si bien la historiografía peruana se inaugura con Riva Agüero la nueva historiografía peruana ya está esbozada en el discurso historiográfico del Conversatorio Universitario. 

Estamos entrando al bicentenario de nuestra independencia republicana, ¿Cómo se encuentra el país en relación al primer centenario y como cree que afrontaría Luis Alberto Sánchez y los de su generación este bicentenario? 

Quizás deberíamos plantearnos realmente que cosa entendemos por Independencia. Muchos países latinoamericanos, en realidad la mayoría, lo celebran cuando se da inicio de la lucha por la Independencia, es decir, en 1810. Otros países, cuando se da la proclamación formal o simbólica, caso del Perú. En realidad el 28 de julio de 1821 el Perú no era ni libre ni independiente pues la mayoría del territorio estaba controlada por las tropas españolas. Lo más lógico hubiera sido considerar la insurrección armada de José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II) o la insurrección de Mateo Pumacahua (1810). La otra posibilidad era que fuera el 9 de diciembre de 1824 cuando se dio la Batalla de Ayacucho y se firmó la Capitulación del mismo nombre. Acerca de cómo LAS y su generación verían el “bicentenario” pienso que serían sumamente críticos y que en todo más que celebrar una fecha seria un momento de reflexión sobre lo que ha sido el devenir de la sociedad peruana. 

En el ámbito académico y político Luis Alberto Sánchez sufrió las secuelas del país adolescente, ¿Cómo puede describir su paso por el rectorado de la Universidad San Marcos y como representante al parlamento nacional?
La presencia de LAS significó la puesta en vigencia de las banderas de la Reforma Universitaria de Córdoba (1918) así como la Reforma Universitaria de San Marcos (1919) que alcanzó dimensiones nacionales con las normas jurídicas que la convalidaron. En ese sentido los tres rectorados de LAS fueron la etapa intelectualmente más productiva y de mayor brillo institucional que ha tenido la UNMSM a lo largo de toda su historia. A LAS le tocó solucionar el problema del crecimiento de la población estudiantil lo que lo llevó a buscar, vía el Congreso, la necesidad de crear la Ciudad Universitaria que hoy se ha convertido en el principal local de esta casa de estudios. 

En el contexto latinoamericano, ¿Cuál es el aporte de Luis Alberto Sánchez y si de alguna manera contribuyeron a ellos sus diversos exilios? 

Como ya se dijo se dio en dos campos: una, en la historiografía latinoamericana y en la historiografía literaria latinoamericana. Los dos, de una u otra forma fueron impulsados por el exilio de más de 20 años. En el caso de la historiografía latinoamericana la producción de LAS tuvo una gran repercusión en todo el continente aunque es poco conocido en el Perú y la obra que lo muestra es los 3 tomos de la Historia general de América de 1942 y que ha tenido como 15 ediciones en el extranjero y que ha sido texto universitario. Junto a este texto habría que considerar también El pueblo en la revolución americana (1942) y Los fundamentos de la historia americana (1943). Mientras que en lo propiamente literario sería imperdonable no comenzar con América: novela sin novelistas (1933), Historia de la literatura americana (1937), Proceso y contenido de la novela hispanoamericana (1953), Escritores representativos de América (3 tomos, 1957) e Historia comparada de la literatura americana (4 tomos, 1973-76). Todos estos libros fueron editados y publicados en el extranjero por reconocidas editoriales y casi todas tuvieron múltiples ediciones (Gredos de Madrid; Losada, Americaleé y Guaranía de Buenos Aires, Ercilla de Santiago, etc.). Antes de los libros de LAS la historia de la literatura americana comenzaba con la llegada de los españoles pero LAS reivindica la literaturas orales y las no habladas en español lo que lo lleva sostener que en las sociedades precolombinas existía ya una literatura por lo que en sus libros comienzan siempre con un capítulo donde explora y presenta las diversas literaturas de los diferentes pueblos aborígenes del continente. Todo esto lo lleva a ocupar un lugar central entre aquellos personajes que contribuyeron en construir la identidad latinoamericana. 

El maestro Luis Alberto Sánchez perdió la visión y de eso muy poco se comenta, ¿Nos puede explicar cuando sucedieron esos hechos y bajo qué circunstancias? 

La pérdida de visión en LAS fue un proceso lento y paulatino lo que afecto su producción intelectual pues le impidió leer sus cientos de fichas bibliográficas y comenzó a necesitar la ayuda de innumerables personas que le leían sus fichas y cuando esto no sucedía LAS apelaba a la memoria que muchas veces le juagaba malas pasadas por lo que era muy frecuente que muchos datos que consignaba no eran los exactos. 

Luis Alberto Sánchez es el personaje que vivió plenamente el siglo XX y que militó en un solo partido, ¿Qué pensaría de nuestra política actual y de su partido el APRA? 

PORTADA DEL DIARIO GESTIÓN
Me imagino a LAS y en general a toda la primera generación fundadora del APRA como del mismo PAP profundamente preocupados por el altísimo nivel de desprestigio que tiene hoy el partido expresada en la bajísima aceptación del personaje que después de la muerte de Víctor Raúl Haya de la Torre ha dirigido el PAP como si fuera parte de su propiedad y ha logrado que hoy día el aprismo sea sinónimo de corrupción. 

Para terminar con la entrevista, en recordación al Dr. Luis Alberto Sánchez, ¿Cuál es el mensaje que dejaría a las juventudes de hoy? 

Nuevamente, me imagino que lo que LAS esperaría de las nuevas generaciones, más que repetir sus ideas o planteamientos, que sean audaces e iconoclastas para atreverse a realizar grandes aventuras intelectuales, como lo hicieron la mayoría de los miembros del Conversatorio Universitario de San Marcos. Mientras que en la actividad política, seguro que pediría que el accionar expresen decencia, probidad, honestidad y capacidad de anteponer los intereses de toda la comunidad a los mezquinos intereses individuales.

 


sábado, 21 de abril de 2018

Aniversarios

80 años de El antiimperialismo y el Apra

Javier Barreda Jara, dirigente PAP
En mayo de 1928, Haya de la Torre terminó de escribir su primer libro orgánico, El Antiimperialismo y el APRA. Nació el texto para esclarecer los ataques de la izquierda comunista hacia el nacimiento del aprismo y por motivos varios no se publicó hasta 1936. Este libro ha sido un instrumento sustancial de ideologización de miles de militantes del Apra; pero tal vez no de su militancia más popular que se identificaba con el aprismo por el carisma de Haya, la vivencia cotidiana en un partido que enarboló banderas de justicia y un mensaje redentor que generó tantas lealtades.
Pero, entre el libro del 28, el propio fundador del aprismo y la historia concreta, hubo diversas relaciones. El libro fue un referente sustancial del pensamiento político del aprismo, pero el partido también, producto de las circunstancias, tenía que poner paréntesis al seguimiento del político y proceder tácticamente. El Antiimperialismo y el APRA solo se reeditó a inicios de los 70, durante el velasquismo y en un contexto radicalizado socialmente.
En este libro, Haya hace un diagnóstico acertado de la realidad social y económica del Perú en AL y propone importantes tareas para lo que denomina la revolución socialista: la construcción de un Estado antiimperialista, la constitución del Frente Único de clases explotadas, la integración de AL y el tema de las estrategias y tácticas del Apra como partido. Asimismo, en el primer capítulo ¿Qué es el APRA? están los cinco puntos del Programa Máximo. Sin embargo, uno de los temas más desarrollados es el referido a la diferenciación que Haya hace con la izquierda marxista con relación al carácter de la revolución de su tiempo. Haya precisó acertadamente que AL requería una revolución social, la modernización nacional de la economía, la incorporación y la participación de las clases sociales al Estado, la negociación con el capital extranjero, etc., muy distante de la propuesta de la lucha de clases y revolución proletaria y antiimperialista del marxismo-leninismo de entonces.
De su lectura se puede percibir que, si bien tiene una fuerte impronta nacionalista e integracionista, una aplicación metodológica al marxismo, una propuesta de transformación nacional y de integración continental y propuestas programáticas de alto contenido social, propuesta y un fin de transformación social, pero recordemos que su autor era un político en acción permanente en realidades cambiantes. Por ello, el texto es simultáneamente tres cosas: 1) Una plataforma política (un programa); 2) Una forma dialéctica de aproximarse a la realidad; y 3) Una estrategia realista de buscar el poder. Programa, metodología y realismo político son los componentes que después de 80 años nos llaman a una reflexión.
¿Cómo entender hoy este libro en una sociedad global, en un capitalismo tan lleno de incertidumbres y paradójicamente tan fuerte y vulnerable? 1) Relativizando lo programático del texto. Asumiéndolo como un libro de su tiempo y no como un recetario de plan de gobierno. Ello significa no caer en la comparación infantil de lo  que hizo el primer gobierno o hace el segundo gobierno aprista con párrafos de uno u otro libro de Haya; 2) Tomando del libro y de toda la producción de Haya, su metodología, su mirada creativa y dialéctica para entender los problemas y soluciones en su adecuado espacio y tiempo; ello lo llevó a diferenciarse del ideologismo marxista; 3) Considerar que el realismo fue clave en Haya, no el realismo frio y desencantado, sino aquel que actúa dentro de los grandes principios de igualdad, democracia e integración. El realismo de la responsabilidad política, que como bien escribió entonces “no debe cerrar ninguna posibilidad realista del presente o del futuro”.
Por: JAVIER BARREDA JARA
La República (sábado, 26/06/2008)

sábado, 31 de marzo de 2018

La Experiencia de la Sauna

LA EXPERIENCIA DE LA “SAUNA”

(Víctor Raúl Haya de la Torre)

Quien visite Finlandia y divise algunos de sus mil seiscientos lagos descubrirá pronto a sus orillas –y en las del mar en ciertas ensenadas y bahías menores- unas cabañas hechas de troncos y gruesas tablas que avanzan hacia el agua y rematan, en descenso a ella, con una escalerilla. Sobre los planos inclinados de los techos rústicos aparecerá casi siempre una pequeña chimenea. Y si el viajero tuviese la paciencia de contar una a una estas construcciones, casi siempre aisladas, comprobaría –a tenor de las estadísticas- que hay 350 mil de ellas esparcidas por todo el país.
Bandera declarada oficial
 el 29-05-1918
Son las “saunas”. Vale decir los cuartos de baños de calor que los finlandeses construyen siempre antes de comenzar la edificación de su casa y que, en la guerra, los soldados tratan de improvisar en cualquier paraje donde hay bosques y agua. La “sauna” es un cuarto todo de madera, generalmente con una sola puerta, dentro del cual hay unos escalones, dos o tres, para sentarse y un horno de piedra o de hierro que irradia el calor. Entre los campesinos también existen las llamadas “saunas de humo”, sin chimenea. Pero, unas más ennegrecidas que otras por una prieta pátina que bruñe las gruesas tablas de los muros, todas son un poco oscuras. Las ventanas, no muy grandes, tienen cristales, a menudo dobles, y el pequeño recinto queda así herméticamente cerrado cuando la puerta se junta.
La “sauna” es una institución tradicional y comarcana finlandesa, y el testimonio del secreto orgullo de este pueblo de ser “el más limpio del mundo”. En Finlandia no sería necesario –como en la cosmopolita París- pulverizar perfumes en los trenes subterráneos para conseguir la desodorización de sus atmósferas. Lo que Rubén Darío llamaba “el público municipal y espeso”, en Finlandia carece de aplicación en cuanto al segundo epíteto. La “sauna” es el baño integral y los finlandeses creen, con razón, que solamente cuando se pasa por sus calores descubre el ser humano –aún el civilizado que diariamente usa la ducha- cuán avaros son los poros de nuestro cuerpo al hacer de la epidermis un reservorio de materias indeseables.
Hay, además de las privadas, “saunas” públicas por todas las ciudades y aldeas de Finlandia. En éstas, -desde las más caras y confortables como las de los grandes hoteles, hasta las de la extensa clase media- se cumple íntegro el rito que llamaríamos “saúnico”. Entra el bañista al cuarto caliente y tiene, al comienzo, una sensación infernal –si así es el infierno- o por lo menos tostadera. Pero al entrar recibirá un ramo de hojas que llaman “vasta”, el cual sirve para azotarse como un penitente hasta que con tantos y tantos ramalazos, la piel amoratada comienza a transpirar. Y es este el momento en que se recibe la primera sensación grata del baño; cuando es, a borbotones, un baño de sudor. En algunos hornos, para aumentar el calor más todavía, se verterá un poco de agua; pero, por lo general, la temperatura crece por sí sola y el bañista, si se siente un tanto atolondrado, puede empaparse un poco la cabeza con agua fría.
Extensión es de 338,145 km2, con 304,623 km2 de tierra y
33,552 km2 de aguas continentales.
Pasadas una buenas horas, en las “saunas” públicas –incluyendo las de los lujosos hoteles- vendrá la liturgia del jabón. Y para cumplir esta tarea aparecerán, con gran sorpresa de los neófitos, unas matronas blancas de edad otoñal –un otoño a veces de las primeras nieves- que recubierta de unos delantales adecuados avanzarán hacia el bañista para enjabonarlo. Si éste se sorprende y trata de eludir la indiferente mirada de la dama, ella le dirá –en inglés para el caso de quienes lo hablen- que se quede tranquilo, pues ella ha puesto jabón sobre las espaldas del príncipe tal, del duque consorte cual, del político mengano o de las estrellas fugaces del deporte y el cine, equis o zeta. Y mientras va hablando, la mano avezada cumplirá pulcramente su tarea. Hasta que, con una reverencia que el bañista inexperto retornará un poco de soslayo, la dama se despedirá.
Y aquí viene la etapa sorprendente: el bañista, si está cerca de un espacio abierto donde hay nieve o un lago semi-helado, saltará de la “sauna” y se zambullirá en el agua o se revolcará en la nieve. Y hará esto una, dos, o tres veces, regresando cada vez al cuarto caliente. Hasta que, laxo y satisfecho, buscará una ducha helada a casi cero grados –y tras ella se enjugará y vestirá para quedar, sin exageración, convertido en un ser semiaéreo, angélico, libre de malos pensamientos y, generalmente, con un hambre de conmilitón de dictadura.
Mi primera experiencia de la “sauna” en Finlandia, fue en un hogar norteamericano. Un distinguido periodista y diplomático de sangre escandinava, Mr. Lorimer Moe, me invitó a la manera finlandesa, a cenar en su casa pero, a pasar primero por la “sauna”. A las afueras de Helsinki, en una isla bellísima, mister Moe tiene su casa y su baño bordeando el mar que flanquea apretados bosques de pinos.
La sauna es para la mente. Realmente ayuda a calmarse en
una sociedad moderna donde nunca se está tranquilo (Jarmo
Lehtola).
Mientras la dueña de la casa y las damas invitadas conversaban en el salón de recibo, nosotros –Mr. Moe, el signore Boris Aquarone, corresponsal de “Stampa” y el “Tiempo” de Roma, un corresponsal del “Chicago Tribune” y yo- bajamos a la “sauna”, esta vez de horno eléctrico. Claro está que aquí no hay matronas que enjabonen. Pero el proceso es el mismo. Los bañistas se sientan en los escalones y charlan y ríen y sudan. Se aplica los ramalazos quien quiere, pero transcurrida una media hora, acontece lo más grave: el dueño y anfitrión de la casa sale de la “sauna” y se lanza a un talud de nieve que desciende al mar. Mr. Moe, vuelve todo de color púrpura y lo sigue el corresponsal italiano, luego el de Chicago, y luego yo.
Desde entonces creo que la de la “sauna”, con sus varias etapas, es una bella experiencia. Pero, la más exultante, es la de la nieve. Luego, la ducha frígida, que epiloga todos los actos del baño. Después de él, el hombre se siente bueno, sano, juvenil; y piensa, por un momento, que el resto del mundo necesitaría una “sauna” para curarse de miedos, de amarguras, de rencores, de maldades.
Helsinki, mayo de 1955
MENSAJE DE LA EUROPA NORDICA
V.R. HAYA DE LA TORRE
EDICIONES CONTINENTE
BUENOS AIRES, 1956
Ppgs. 90-92